Implantes y prótesis dentales

Implantes y prótesis dentales

Un implante es un aditamento (con forma de tornillo) fabricado en titanio y que, mediante un procedimiento quirúrgico normalmente sencillo, se coloca dentro del hueso. Si lo dejamos el debido tiempo alojado en él, implante y hueso acaban formando una unidad estructural y biológica, pudiendo entonces ser restaurado con una prótesis. Su propósito es, pues, servir de base o de raíz artificial para poder restaurar con la prótesis uno o varios dientes perdidos.

La colocación de un implante es un procedimiento quirúrgico pero no duele ya que se realiza mediante anestesia local. La molestia postoperatoria varía en función de que se coloquen uno o varios implantes, pero normalmente no suele ser doloroso, sino ligeramente molesto, por supuesto, siempre y cuando se sigan los cuidados indicados. En cualquier caso, en 3 ó 4 días lo normal es que apenas existan unas pequeñas molestias en la encía operada.

El implante en sí puede durar muchos años, tantos como cualquiera de los demás dientes de la boca, siempre y cuando los cuidados por parte del paciente y las revisiones por el odontólogo sean adecuados. Sin embargo, las bacterias que causan la periodontitis o enfermedad de los tejidos que rodean al diente (ligamento, hueso y encía) pueden afectar también al implante (se llama entonces periimplantitis). Ello produciría pérdida de hueso alrededor del implante y en casos extremos podría conducir a la pérdida del mismo.

El rechazo del implante no existe, entendiendo como rechazo una reacción del organismo frente a un cuerpo extraño (una “alergia” al implante). Existe, sin embargo, un porcentaje de fracasos pequeño, en torno al 2% en nuestra consulta, asociado, la mayoría de las veces, a casos donde existe poco hueso o éste es de baja densidad en la zona donde se coloca el implante.

Toda persona puede, en principio, colocarse un implante. En algunos casos, por fortuna cada día menos numerosos, las condiciones óseas de los maxilares, o de salud o medicamentosas del paciente, pueden condicionar el número de implantes o incluso impedir su colocación. Si se está tomando alguna medicación es muy importante comunicarlo porque algunos medicamentos son incompatibles con el procedimiento quirúrgico.

Básicamente existen 2 tipos de prótesis sobre implantes: fija y removible.

En la prótesis fija, se utiliza el implante (o los implantes) para atornillar la prótesis directamente al implante o unirse a él mediante una corona o funda que queda cementada de modo permanente. Así se puede reponer 1 sólo diente perdido, varios o incluso todos los dientes de un maxilar. En todos estos casos, la prótesis queda fija y solo el dentista puede retirarla.

En la prótesis removible, los implantes se usan para anclar una prótesis completa. Los implantes quedan fijos en el maxilar y la dentadura (más pequeña que una dentadura convencional o incluso sin paladar) se retiene en boca mediante unos ataches o anclajes tipo corchete. La elección entre una solución u otra depende de muchos factores (disponibilidad de hueso, económicos,..). Déjese aconsejar por nosotros. Siempre hay una solución para cada paciente. Le ayudaremos a encontrarla.

Casos implantes unitarios

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Más de un implante

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